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José Ángel Docobo: “No tengo dudas: hay vida inteligente en otros planetas”

José Ángel Docobo, Director del Observatorio Astronómico Ramón María Ayer de la USC

José Ángel Docobo, Director del Observatorio Astronómico Ramón María Ayer de la USC

El Año Internacional de la Astronomía se ha cerrado en Galicia con un importante reconocimiento a nivel mundial: José Ángel Docobo, director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidad de Santiago (USC) fue nombrado en septiembre presidente de la comisión de Estrellas Dobles y Múltiples de la Unión Astronómica Internacional.
–Es usted el primer gallego que preside una comisión de la Unión Astronómica Internacional (IAU). ¿Supone ese nombramiento que nuestra astronomía juega ya en la Liga de las Estrellas?
–La astronomía gallega hace ya tiempo que está en primera línea. Sin remontarnos a los tiempos de Ramón María Aller, en las últimas décadas nuestro Observatorio ha tenido un impulso tremendo tanto en investigación como en docencia y también en divulgación. Nuestro grupo de trabajo tiene hoy en día un amplio reconocimiento internacional sobre todo en el campo de las estrellas dobles y múltiples.
–¿Cuáles son sus objetivos en el organismo internacional?
–Fundamentalmente, tratar de potenciar la Comisión en la que he sido elegido presidente y esto pienso hacerlo promoviendo reuniones científicas, coordinando líneas de investigación, ayudando a los jóvenes astrónomos para que puedan acceder a grandes telescopios, a modernas técnicas de observación, etcétera. En definitiva, poner en valor todo lo relacionado con el estudio de las estrellas dobles y múltiples, que es un campo de investigación amplísimo.
–El observatorio que dirige lleva el nombre de Ramón María Aller. ¿No cree que sigue siendo una figura muy poco conocida en Galicia?
–Nosotros hacemos todo lo posible por mantener viva su figura, quién fue y qué hizo por la astronomía. En los últimos años hemos reeditado toda su obra científica y ahora en el Año Internacional de la Astronomía que venimos de celebrar, desde la dirección del Observatorio hemos organizado un acto académico en la USC en su homenaje y en colaboración con el CSIC hemos reeditado sus Ensaios en galego. Asimismo, el Rector descubrió una placa en el cementerio de Donramiro (Lalín), donde reposa. Ahora estoy colaborando con el Ayuntamiento de Lalín para recuperar las viejas instalaciones donde se puede decir que comenzó la investigación astronómica en nuestra tierra. Quien quiera puede consultar en nuestra página de internet (http://www.usc. es/astro) una biografía suya.
–¿Cómo empezó su pasión por el mundo de las estrellas?
–No me atraían mucho las ofertas que había en la Universidad en los comienzos de la década de los setenta y decidí irme a estudiar astronomía a Zaragoza con el profesor Cid, vigués por cierto. Mi tío, Ángel Docobo, que también fue discípulo de Aller, me animó mucho.
–¿Por qué el firmamento ha atraído el interés del ser humano en todas las épocas de la historia?
–Porque, sin duda, es uno de los espectáculos más fantásticos que podemos contemplar, y además, gratis. A partir de ahora será más difícil si no conseguimos frenar la contaminación lumínica, que crece de forma desproporcionada. Pocos son ya los habitantes de las ciudades que pueden contemplar, por ejemplo, la Vía Láctea. Hace precisamente ahora 400 años —por eso este es el Año Internacional de la Astronomía—, Galileo Galilei estaba realizando las primeras observaciones telescópicas del firmamento. Fue una gran revolución, pero anteriormente solo a simple vista, ya se habían hecho descubrimientos notables. En el futuro, el ser humano se seguirá interesando por el cosmos pues hay todavía muchos enigmas por descifrar. Decía Oscar Wilde que ‘todos vivimos bajo el mismo cielo, pero algunos levantamos los ojos hacia las estrellas’. Afortunadamente cada vez son más los que lo hacen.
–Los científicos aseguran que el Universo se expande cada vez más deprisa. ¿Dificulta eso sus investigaciones o, por el contrario, aporta nuevos retos?
–De acuerdo con las teorías cosmológicas más aceptadas, en efecto el Universo está en expansión. Dicha expansión a pequeña escala es prácticamente imperceptible en intervalos cortos de tiempo, como puede ser la vida humana. En mi caso, puedo decir que no dificulta nuestro trabajo en absoluto.
–Su equipo descubrió hace dos años un planeta gigante extrasolar. ¿Han realizado algún otro descubrimiento en los últimos meses? ¿Cuál es su programa estrella?
–Los descubrimientos son noticia precisamente porque ocurren de vez en cuando. Los astrónomos profesionales no vinculan el éxito de su trabajo cotidiano con posibles descubrimientos, aunque si estos se llegan a producir lógicamente son un importante estímulo. Nosotros disponemos ahora mismo de alguna infraestructura de investigación de alto nivel como nuestra cámara EMCCD de última generación con la que, adaptada a grandes telescopios, podemos detectar estrellas dobles muy cerradas a partir de las cuales podemos obtener valiosa información acerca de su origen, evolución y parámetros dinámicos.
–Recientemente se ha visto un bólido sobre el cielo de Galicia. ¿En qué se diferencian de los meteoritos? ¿Podrían impactar en la tierra?
–En efecto, el pasado día 2 de noviembre a las 08.09 horas pasó un bólido que fue visible desde toda Galicia. Precisamente estamos investigando este suceso que tiene un interés especial por haberse visto de día, lo que indica que las dimensiones de la piedra cósmica que penetró en nuestra atmósfera debieron de ser singulares. La terminología correcta es: meteoroide, la piedra que se mueve alrededor del sol, normalmente un trozo de asteroide o cometa; bólido o meteoro es el fenómeno luminoso que se produce al entrar en la atmósfera teniendo en cuenta la gran velocidad que trae y el rozamiento brusco que encuentra; finalmente, si el cuerpo es suficientemente grande es posible que no se desintegre del todo y que lleguen restos al suelo, esto es lo que denominamos meteoritos. Nuestra atmósfera representa una capa protectora indispensable pero aún así no estamos a salvo de posibles contingencias como ya sucedió en el pasado. Afortunadamente, la probabilidad es muy pequeña, pero existe.
–Cada vez hay más restos de satélites en el espacio. ¿Entraña algún peligro tanta basura espacial?
–Por supuesto que sí, no tanto por que nos pueda caer algo encima, que también puede suceder, sino más bien por el riesgo que entraña de posibles impactos en nuevas misiones. Últimamente se está controlando y se avisa de reentradas de cohetes y satélites, pero efectivamente es un problema a tener muy en cuenta de cara al futuro.
–¿Cree que el turismo espacial se consolidará en los próximos años o se trata tan sólo de caprichos de nuevos ricos?
–Me imagino que cuando la situación económica se recupere globalmente, volveremos a oír hablar de ello. Es un capricho extraordinariamente caro, al menos por ahora.
–El catedrático de Física Carlos Pajares decía hace poco que sólo conocemos el 4% de la materia del Universo; el resto es materia oscura. ¿Tan poco conocemos del mundo en que vivimos?
–Pues sí, los modelos físicos sustentados en la observación nos demuestran que tiene que haber mucha más materia en el Universo y que, sin embargo, no podemos ver. No debemos preocuparnos mucho por lo que aún desconocemos. Fíjese lo que se ha desarrollado la astronomía en los últimos 400 años. Cada paso que se da en Ciencia sirve para al menos dos cosas, para congratularse por el avance y para darse cuenta de lo que queda todavía por saber. Las futuras generaciones tienen mucho por delante.
–¿Llegaremos a vivir en la Luna?
–Posiblemente se llegue algún día a montar una base estable en la Luna. Sería importante como centro de apoyo para futuros viajes espaciales, quizá a Marte, pero también para cuando la humanidad decida buscar recursos minerales en nuestro satélite.
–¿Cree que hay vida inteligente en algún otro planeta del Universo?
–No tengo la menor duda. No en nuestro sistema solar pero sí en planetas alrededor de otras estrellas. No solo en algún otro, sino que tengo la convicción de que la vida es algo natural en el Universo. Para mí sería como decir que las hormigas sólo viven en mi jardín. El problema que tenemos son las enormes distancias que nos separan de otras estrellas y por ello la comunicación con otras posibles civilizaciones es extremadamente complicada. Una vez dicho esto, tengo que aclarar rápidamente que desafortunadamente no hay ni hubo ninguna evidencia científica de vida extraterrestre en nuestro planeta hasta el momento.
–¿Cuál es su opinión sobre el cambio climático? ¿Anuncian algo las estrellas?
–Desde los tiempos de la astrología, las estrellas sólo anuncian ciencia, que no es poco. El cambio climático, sin duda existe pero existió siempre. Científicamente hablando, tendrán que pasar años para poder evaluar el estatus actual. Es obvio que la acción del ser humano tiene una influencia directa pero no está claro aún qué otras cosas pueden actuar sobre el clima. En todo caso, se trata de un proceso muy lento. No tiene sentido confundir el cambio climático con el hecho de que un año sea seco o que llueva en julio.
–¿Como despide al año internacional de la astronomía?
–Ha sido un año de una intensísima actividad por nuestra parte, yo diría que por parte de todos los astrónomos y astrónomas. En nuestro Observatorio hemos desarrollado un completo programa que incluyó desde la organización de varias reuniones científicas, jornadas didácticas y múltiples actividades públicas de observación y de divulgación en diferentes ayuntamientos, hasta la organización de exposiciones, publicación de libros y como colofón un concierto que puso el punto final. Ha sido agotador pero muy saludable. Termina el Año Internacional de la Astronomía, pero la Astronomía como ciencia y cultura será eterna.

Un experto mundial en estrellas dobles

docobo2José Ángel Docobo Durántez (A Coruña, 1951) se licenció con grado en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) en 1973 y se doctoró en 1977 en la Universidad de Zaragoza, donde ejerció como docente e investigador hasta 1978. En 1981 obtuvo la plaza de profesor adjunto numerario en la Universidad de Barcelona pero ese mismo año se traslada a Santiago para hacerse cargo de la recuperación física y científica del Observatorio Astronómico de la USC, que desde 1983 lleva el nombre de su fundador: Ramón María Aller. En la actualidad, el Observatorio gallego es toda una referencia mundial en la especialidad de las estrellas dobles y múltiples.
Tras su incorporación al Observatorio compostelano en 1981 se preocupó de que se reanudaran las observaciones en la estación meteorológica. De entre sus múltiples investigaciones y publicaciones destaca la elaboración de un método original de cálculo de órbitas de estrellas dobles con el que se determinaron en distintos países más de 250 órbitas.
Catedrático de Universidad en el área de Astronomía y Astrofísica en la USC, ha publicado más de doscientas contribuciones científicas, gran parte de ellas en revistas astronómicas internacionales.
José Ángel Docobo es además miembro fundador de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) y referente para revistas astronómicas internacionales como The Astronomical Journal, The Astrophysical Journal, Celestial Mechanics, Baltic Astronomy o Astronomy and Astrophysics.
El pasado 4 de septiembre fue nombrado presidente de la Comisión de Estrellas Dobles y Múltiples de la Unión Astronómica Internacional, un organismo del que forman parte más de 200 profesionales de los cinco continentes.

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