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”De un terrorista espero que me mate, pero de mi Gobierno no espero que negocie”

Irene Villa posa, el pasado jueves, ante las galerías de la Marina de A Coruña.

Fran Martínez

Hace veinte años, el 17 de octubre de 1991, una bomba de ETA adosada al coche en el que iba con su madre dejó sin piernas a Irene Villa (Madrid, 1979). La periodista y psicóloga contó su experiencia en el libro Saber que se puede (MR Ediciones) del que ahora sale una edición corregida y aumentada, en la que Villa se distancia de su pasado activismo para dar ejemplo de superación a través del deporte. El jueves participó en A Coruña en el congreso de valores Lo que de verdad importa. Esta entrevista fue hecha dos días antes.
–¿Hace entrevistas conduciendo el coche?
–Es que es el único tiempo que tengo, cuando voy de un lado para otro, y donde vivo no tengo cobertura [telefónica].
–Está en un momento agitado: prepara su boda, está en plena promoción del libro, va a publicar uno nuevo y acaba de estar en los campeonatos de esquí.
–Menos mal que los campeonatos terminaron el 15 de abril. Estoy en un momento muy feliz porque dentro de cinco semanas me caso pero también un poco estresante. Estoy ante un nuevo reto en televisión con Curri Valenzuela y sigo con las colaboraciones en La Linterna, de la COPE, y en el periódico La Razón y, además, doy conferencias, charlas, voy a muchos eventos solidarios y ayudo a gente que trabaja por la paz y los valores y, cuando me queda tiempo, lo dedico a las ONG que tienen muy presentes a las víctimas de cualquier tipo de violencia. Además, entreno duramente para estar en forma en el equipo de esquí. Con la Fundación También llevamos cuatro años yendo a carreras tanto en España como fuera y este año quedé cuarta de Europa, después de ganar la copa de España y varias medallas.
–No tendrá queja, a pesar de su alto nivel de autoexigencia.
–Es lo que me pasa, a veces me exijo demasiado y no disfruto tanto de las cosas como debería.  Cuando me case voy a limitar un poco la actividad porque uno tiene que ser feliz y disfrutar. Estoy muy a gusto con lo que hago pero si me exigiese un poco menos creo que sería más feliz. La autoexigencia es un poco negativa.
–Pero a usted le ayudó mucho.
–Sí, para unas cosas es muy buena, te hace pensar que todo es mejorable, por ejemplo, a la hora de ser una persona amputada, mientras que…
–… un momento, vayamos por partes: la boda y su deseo de formar una familia.
–Ser madre siempre estuvo en mis planes, pero no casarme. Mis padres están divorciados y pensé que encontrar un marido para toda la vida no era fácil. Tuve otras parejas y no me quise casarme porque para dar este paso he querido estar segura al cien por cien, y enamorada, que es muy importante. La gente de mi edad no se casa porque quizá no encuentra a la persona con quien dar ese paso.
–Usted, en cambio, sí ha encontrado a un hombre argentino, Juan Pablo Lauro.
–¡Quién me lo iba a decir! ¡y, encima, a un extranjero! No me imaginé en la vida que me casaría con alguien de fuera, aunque bien es cierto que he ligado mucho más con gente de fuera que con españoles porque en España, como todo el mundo me conocía, era muy difícil,  te ven como un ejemplo y te admiran. Salía por la noche y, en cuanto me reconocían, nada, se acababa. Los chicos españoles me han visto siempre como un símbolo más que como una mujer y, sin embargo, los extranjeros, como no me conocían… Como le pasó a Juan Pablo.
–¿Cómo se conocieron?
–Él no tiene ninguna discapacidad pero fue invitado a la Fundación También a una de las fiestas que da periódicamente para mostrar lo que hacemos los discapacitados en deporte adaptado, me vio y le gusté, fue un flechazo.
–¿Ha decidido dejar de ser una ‘víctima del terrorismo’?
–Sí, no quiero ser víctima de nada. Me ha tocado pero soy mucho más que una víctima de ETA. Con todas las cosas que he hecho, creo que me podían etiquetar como campeona de esquí, por ejemplo, o como periodista o como psicóloga. Una vez, en una estación de esquí se acercó un matrimonio y me preguntó si era la periodista que salía en televisión y me encantó, fue la primera vez que no me preguntaron si era la víctima de ETA.
–Un sambenito pesado.
–Claro. Para mí ETA tiene que estar muerta y enterrada, y que se siga hablando de víctima de ETA y ETA parriba y ETA pabajo…
–¿Es una nueva Irene desde la operación a la que se sometió en Suecia, en 2006?
–Eso fue un cambio total, ¡y lo que sufrí! Cuento en el libro lo horrible, largo y desalentador que fue aquello, creía que el dolor nunca iba a desaparecer. Y la infección que padecí después fue desmoralizador. He estado cuatro años tomando antibióticos y ahora estoy tocando madera, hoy mismo [el pasado martes] me hecho el último análisis de sangre para ver cómo va la PCR [Proteína C reactiva]. Las últimas pruebas indican que estoy mucho mejor que el año pasado.
–¿Las nuevas prótesis ya no le hacen daño e imitan a unas piernas de verdad?
–Lo que me han hecho supone fundamentalmente un avance desde el punto de vista funcional, sobre todo en la pierna izquierda. En la derecha llevo una prótesis corriente pero en la izquierda apenas tengo fémur y me han puesto una prolongación de titanio donde engancha la prótesis. Es un procedimiento muy novedoso que se hace en el húmero y en el fémur para gente amputada de brazo y de pierna. Es comodísimo, te olvidas del encaje, de la silicona, de las rozaduras, de que te suda el muñón.
–También se moverá mejor, y hasta podrá bailar.
–Bailé siempre porque soy de culo inquieto. Aunque me doliese, aunque tuviese rozaduras, aunque hipotecase el domingo sin poder andar, he salido los sábados siempre, de adolescente, de joven y ahora, lo que pasa es que ya no no me ocurre todo eso. Antes había un día o dos a la semana que no podía andar y tenía que ir en silla de ruedas; ahora, ya no.
–¿Por qué se reedita el libro?
–Por una parte, quería contar la operación y dar detalles de este sistema de prótesis para que se sepa en qué consiste, y para hablar de la superación a través de la competición deportiva, aunque la idea de reeditarlo fue de la editorial, pero me pareció genial porque tenía mucho material escrito. El libro ya estaba publicado pero yo seguía escribiendo a modo de catarsis. Además, quería eliminar la parte que hablaba del País Vasco, del nacionalismo, del terrorismo, de ETA.
–¿Por qué, ha evolucionado en ese aspecto?
–Sí, sigo estando al lado de las víctimas, por supuesto, y de la memoria, la dignidad y la justicia, pero quería dar un mensaje más universal, al margen de esa lucha, que sigo teniendo, aunque mucho menos activa.
–Ha militado durante años en la Asociación de Víctimas del Terrorismo (ATV), formó parte de su directiva y asistió a sus manifestaciones.
–Lo dejé en diciembre 2006, justo después del atentado de la T4. En ese momento, dije ‘ya está, se acabó, creo que ya he aportado bastante a este asunto de ETA y de diálogo y no diálogo con ETA’. Mi lucha terminó ahí, cuando vi que la negociación desembocó en el asesinato de estos dos ecuatorianos y que ya no tenía nada más que aportar. Me sentí bastante descorazonada y decidí dedicar mis fuerzas al deporte. Ahí es cuando nació el equipo de esquí adaptado. Quería dedicarme a mi deporte, a mis clases y a mis conferencias, y dejé aparcada la ATV.
–¿Ha vuelto a manifestarse?
–He vuelto pero a escondidas, quería ser coherente con el comunicado que publiqué entonces y evitar ser de nuevo bandera de  las víctimas, pero sigo estando porque creo en ello. Me acuerdo que estuve en una manifestación en la que no había ningún partido político como tal, aunque estaba María San Gil, y me encantó, dije ‘por fin no se nos manipula’, como afirman  los medios de comunicación. La gente ve lo que no es. Sólo porque va la plana mayor del PP piensa que las víctimas estamos manipuladas por el Partido Popular, y no es así.
–¿Dónde se sitúa usted políticamente?
–En ningún sitio. Soy, ante todo, humanista. Participo en tertulias y tampoco allí me sitúo, que ya es difícil, porque mis valores y mis principios están por encima de la política. Apoyaré a quien tenga que apoyar y que coincida con mis valores pero no soy ni de izquierdas ni de derechas, eso es un atraso.
–¿Qué opina de la política antiterrorista del Gobierno?
–A partir de aquel comunicado no hablo de política y sólo digo que ojalá no se rompa el pacto de los grandes partidos en contra de ETA y, para que no se rompa, Bildu no debe ir a las elecciones.
–Dirigentes del PP van a las manifestaciones de las víctimas en las que se oyen gritos como ‘Rubalcaba, a prisión’, ¿eso da idea de pacto?
–Lo que hay es un enfrentamiento que sólo beneficia al terrorismo.  Los partidos tienen que estar unidos pero si no se cumple el pacto… La verdad, prefiero no meterme en política.
–Cuenta en el libro que fue a visitar a un preso del IRA.
–A Shane O’Doherty. Estuvo unos años en la cárcel por ser del IRA, se arrepintió y pidió perdón a las víctimas y ha escrito un libro que se titula No más bombas. Vino a España a interesarse por las víctimas del terrorismo y quise verlo, aunque algunos no lo comprendan, como mi hermana, que decía ‘cómo vas a ir a ver a un terrorista’. ‘Pero si ha perdido perdón, se ha arrepentido’, le explicaba yo. Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad. Me pareció que era un hombre que se había equivocado, se había sentido manipulado y que lo habían utilizado como asesino, que es lo que hacen los etarras.
–¿Se entrevistaría con alguien de ETA?
–En las mismas condiciones, ¿por qué no? Ojalá siguieran el camino que ha seguido este hombre. Yo lo único que quiero es que se acabe el terrorismo.
–¿Los autores de su atentado están en la cárcel?
–Creemos que están pero por otras causas, no por la nuestra, porque no ha habido pruebas ni juicio, y este año prescribe al cumplirse veinte del atentado.
–¿Cómo se siente ante eso?
–Como no siento ni rabia ni rencor ni ansias de venganza, me da igual. El que la hace la paga, de una forma o de otra. Preferiría que hubiera juicio pero no me quita el sueño, pero a parte de mi familia sí.
–¿A sus padres y a su hermana les quita el sueño?
–A mi padre y a mi hermana, sí; mi madre es más como yo. Los que no lo han vivido en sus carnes lo llevan mucho peor. Todo el mundo se volcó con mi madre y conmigo, sin embargo, las víctimas indirectas, mi hermana y mi padre, han necesitado mucha más ayuda psicológica que nosotras, tienen mucha más rabia, dolor y rencor.
–En cierto momento, su madre dijo que dejaba España.
–Mi madre ha sentido más rabia cuando se ha intentado dialogar con nuestros asesinos que cuando nos pusieron la bomba. Se comprende perfectamente lo que dice: ‘de un terrorista espero que me mate pero de mi Gobierno espero que no hable con los terroristas’.
–¿Se llegó a comprar una casa en Quebec?
–Sí, pero no se fue a vivir allí, la tiene alquilada. En aquel momento se sintió fuera de lugar y se quiso ir pero después la homenajearon y mucha gente le pidió que no se fuera y desistió.
–¿Cómo vislumbra el final de ETA?
–Un País Vasco en paz y con los nacionalistas que no hayan asesinado en el Parlamento, en un juego político en el que todos  tengan cabida, incluso los abertzales.
–¿Ve a ETA debilitada?
–Ojalá esté debilitada para que nadie sufra lo que tantos vivimos. Un gran paso sería que se evitara que puedan ir a las elecciones ya que se ha comprobado que Bildu es ETA. Si no, sería el cuento de nunca acabar. Aunque no hay que perder la esperanza en el fin del terrorismo y en el cumplimiento integro de las condenas que es lo único que le queda a las víctimas. .
–El IRA dejó las armas tras una negociación que comenzó el Gobierno conservador de Major.
–El IRA no tiene nada que ver con ETA. En el IRA había dos bandos enfrentados y un conflicto. Aquí no hay conflicto, hay unos etarras que asesinan. Que en democracia y en paz te asesinen sin venir a cuento… Pero insisto, prefiero no hablar de estos temas.
–Hable de su novela, entonces.
–La tengo medio parada. Es la vida de una joven que sufre un accidente que la deja en una silla de ruedas y su aprendizaje. No está basada en mi experiencia sino en la de mucha gente que conocí.
–¿Y el libro de investigación?
–No puedo hablar de su contenido, es de investigación y entrevistas, pero aún no lo he terminado.

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1 Comentario

  1. Pues yo espero que nadie mate a nadie y si, ello fuera inevitable, espero de mi Gobierno que ejecute cuantas acciones estime oportunas para que “no mate a nadie mas”. El terrorismo de E.T.A. “fue” la política de unos “intolerantes”, los mismos “intolerantes” que durante 40 años estuvieron ejecutando a personas por “pensar y opinar” de manera diferente. Aquéllos tuvieron la “oportunidad” de la tregua, estos últimos “mataron” hasta el final y si no, que se lo pregunten a los abogados de Atocha “que ya no están” simplemente “por denfender los derechos de los Trabajadores”.

    Lo siento Irene, me caes bien muy bien, a tu hermosura le acompaña tu inteligencia, pero, en este aspecto, no estoy para nada de acuerdo contigo.

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