El ‘boom’ de las redes
Creadores de plataformas autóctonas destacan la versatilidad de una herramienta digital, las redes sociales, que está revolucionando la comunicación personal

De Arcos / Sonia Núñez
Las concentraciones de indignados convocadas por Democracia real ya en toda España a través de internet son un claro ejemplo de la fuerza que están adquiriendo las redes sociales a la hora de defender una causa o movilizar a la población. Pero el poder de convocatoria de redes como Facebook, Tuenti o Twitter no se limita solo a los grandes acontecimientos; la mayoría de las veces son utilizadas para comunicarse, promocionar un concierto, organizar una cena de antiguos alumnos o simplemente compartir imágenes con los amigos.
Los sociólogos, sin embargo, creen que se está “sobredimensionando” el fenómeno y “sacralizando” el poder de estas herramientas digitales, al menos en lo que se refiere a los acontecimientos del Norte de África y a las acampadas de protesta en diversas ciudades de España. En este último caso, una página web gallega especializada en mapas, ikiMap, está recibiendo estos días más de 80.000 visitas sobre la ubicación de las protestas.
Una encuesta de La Red Innova publicada esta semana revela que los principales usos que los internautas españoles dan a las redes sociales son compartir información (el 82,68 % de los encuestados), crear contactos profesionales (69,83 %) y mantener el contacto con sus amigos (58,65 %).
Se trata de un fenómeno social que está creciendo a pasos agigantados, hasta el punto de que el 88% de los internautas gallegos —en torno al millón de personas— usa al menos una de ellas para comunicarse, y en el último año el porcentaje ha subido casi un 10%, según datos de Ocio Networks. En cuanto a las preferencias, el 80% de ellos utiliza Facebook, un 39% es usuario de Tuenti y otro 20% tiene una cuenta de Twitter. Además, esta nueva forma de comunicación se extiende rápidamente entre los más jóvenes: se calcula que siete de cada diez niños gallegos usan redes sociales y la mitad de ellos tienen dos o más perfiles.
A pesar de este rápido crecimiento en el número de usuarios, los sociólogos se muestran cautos a la hora de valorar el fenómeno. En opinión de Xosé Luis Barreiro Rivas, profesor de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Santiago, en los últimos meses se ha “sobredimensionado” el papel que están jugado las redes sociales en las distintas movilizaciones. En el caso de España, Barreiro cuestiona también la trascendencia del movimiento de protesta, porque “la regeneración de la política o el planteamiento de los partidos son cuestiones de alta complejidad, y con decir que esto no vale para nada no se resuelve el problema y puede llevar a una mayor confusión”. El sociólogo de la Universidad compostelana alaba la reacción de los jóvenes: “Me gustan los movimientos, pero no creo que estos sean los que vayan a introducir cambios en la estructura política del país”.
Respecto a las redes sociales y su influencia a la hora de difundir corrientes de pensamiento e ideologías, el profesor de Sociología de la Universidade da Coruña (UDC) José Antonio López Rey afirma que “su gran potencialidad radica en que la comunicación masiva es posible para un individuo cualquiera, por lo que los medios de comunicación de masas tradicionales y los controles que ejercen en la comunicación social pueden ser minimizados. De hecho, esto fue lo que ocurrió en las movilizaciones del 13 de marzo de 2004: ante un control casi total por parte de los mass media, fueron los teléfonos móviles los que posibilitaron que la gente rechazara la versión oficial de la autoría de los atentados y se movilizara en contra de la manipulación. En aquellas revueltas el rey fue el SMS”. El profesor coruñés alaba el seguimiento que han tenido redes como Twitter en las movilizaciones de Democracia real ya: “Las manifestaciones del 15-M se prepararon a través de internet y las redes sociales. Las acampadas posteriores emplearon las mismas herramientas para difundir sus mensajes, para saber lo que se hacía en otros sitios, para contrastar la información… Es muy significativo que, para saber lo que acontecía en las acampadas, constantemente se pedía a la gente que no se fiara de la información de los mass media y que la contrastaran con la que las propias asambleas subían a la Red”.
Respecto a la desinformación en este tipo de medios, tanto José Antonio López como su compañero, el catedrático de Sociología de las Comunicaciones en la UDC Vicente González Radio, concuerdan en que “como en todo medio, existe la posibilidad de desinformación”. “Pero hay que tener en cuenta que la persistencia de la desinformación es directamente proporcional al poder del que controla la información e inversamente proporcional al tamaño del grupo o a la red sobre la que se ejerce ese control. Y a diferencia de otros medios, en las redes sociales virtuales cualquiera puede demostrar la falsedad aportando la evidencia de lo real” explica López, y Vicente corrobora: “Al ser una oferta amplia y abierta, da lugar a bastantes equívocos y a que la información lleve un determinado sesgo”.
Otra cuestión distinta es el uso de las redes sociales como instrumento de comunicación entre los jóvenes, y ahí sí Barreiro Rivas aprecia la implantación de este fenómeno tecnológico, aunque a veces se emplea en “comunicar por comunicar”, pero sin mayor trascendencia en las relaciones personales.

De Arcos / Sonia Núñez
Además de las grandes redes sociales mundiales, poco a poco van surgiendo nuevas herramientas digitales más locales o más especializadas. Galicia no es una excepción y en el último año, coincidiendo con la desaparición de Vieiros y el Chuza original, se han consolidado media docena de nuevas redes autóctonas. Cabozo, por ejemplo, sigue el modelo de Facebook, mientras que Latri.ca se inspira más bien en Twitter. Otras son más específicas y así Pleiteando se centra en cuestiones legales, ikiMap en todo lo relacionado con los mapas y Redelibros en el mundo editorial; Tuapli, por su parte, es una herramienta para promocionar el comercio en las redes sociales.
La mayoría de los usuarios gallegos se decanta por las plataformas mayoritarias de ámbito internacional o nacional. “Pero esa tendencia no indica un desprecio por las iniciativas gallegas, sino que los usuarios buscan plataformas que congreguen el mayor número de contactos posible”, explica Marcus Fernández, webmaster y subdirector de la revista Código Cero, que se plantea como más razonable “galleguizar los servicios foráneos (Facebook está disponible en gallego) que lanzar iniciativas propias”. Aunque ve como algo positivo los proyectos que están surgiendo en nuestro ámbito cultural, lingüístico y geográfico, teme que al final las grandes plataformas internacionales como Facebook o Twitter acaben con las iniciativas locales, como han hecho Google o YouTube con sus competidores.
“De seguir así, Facebook va a repetir el éxito de Google —añade Marcus Fernández—, y del mismo modo que es posible que veamos a gente que no es capaz de acceder a internet sin emplear Google como puerta de entrada, muchos pasarán a utilizar Facebook como sistema para contactar con otras personas, encontrar establecimientos comerciales, informarse de la actualidad, ver contenidos audiovisuales… o sea, ocupar el espacio que soñaban esas páginas web a las que llamábamos portales a finales de los años 90″.
Redes gallegas
Antonio Mariño y Ánxel Folgueira son los responsables de Cabozo, una red social que crearon originalmente en enero de 2008 como una web privada para un reducido grupo de amigos. En febrero de 2009 la se abrieron al público y se orienta principalmente al “mercado” gallego siendo considerada entonces como la primera red social de especialización territorial en España.
Cabozo ya cuenta por miles su número de usuarios (en torno a los 3.600) a pesar de ser, actualmente, una web a la que sólo se puede acceder mediante invitación.
“A diferencia del resto de redes sociales gallegas y de la mayoría de las españolas, —comenta Ánxel Folgueira—, Cabozo es una red social original, creada totalmente desde cero bajo código propio (no somos un clon o adaptación) y por lo tanto con una filosofía de uso propia y diferenciada del resto de redes”. Cabozo ofrece servicios como la videoconferencia simultánea de hasta cuatro usuarios integrada en la propia red o canales de televisión donde los usuarios pueden emitir en directo para el resto de usuarios o para el exterior.
Para poner en marcha una red social no hace falta contar con demasiados medios. Es el caso del joven santiagués Manuel López, estudiante de Ciencias de la Información, el único responsable de Latri.ca, “una alternativa gallega al estilo Twitter”. Latri.ca empezó en enero de 2010 y cuenta en la actualidad con más de 800 usuarios, que disponen de 200 caracteres —en vez de los 160 de Twitter—, y pueden colgar vídeos y fotografías.
Se trata de una red generalista en gallego y castellano, pero orientada sobre todo a los jóvenes, con especial atención a eventos musicales y cinematográficos. “Ahora estamos con la promoción del festival de Cans —explica Manuel—, pero también colaboramos en diversos eventos y el año pasado organizamos el primer festival gallego de música online”.
Para este joven compostelano, las redes sociales constituyen “una forma útil y práctica de usar internet, y de hecho Facebook supera ya en número de visitas a Google”. Con todo, se muestra cauto a la hora de valorar su futuro, “porque aunque semejan un fenómeno imparable, también pueden quedarse en una moda que dure sólo unos años”, y recuerda el caso de Myspace, que tras un espectacular éxito vive ahora sus momentos más bajos. El profesor José A. López cree que para que las redes sociales gallegas puedan hacerle frente a las mayoritarias, deben aportar algo novedoso: “Pienso en redes especializadas, como Myspace en la música o Twitter en cuanto a extensión de textos. Y en ese sentido, ¿por qué no en las cuestiones culturales? La gente lo dirá con su uso”, expone.
Alejandro Lamas, director técnico de la consultora informática Sixtema, de Santiago de Compostela, es el impulsor de ikiMap, una red social especializada en mapas que cumple este mes su primer año en abierto. “¿Que cómo surgió la idea? Pues charlando entre los compañeros de la empresa, al ver que en la Red había herramientas para compartir vídeos o fotografías, pero no algo similar para compartir mapas”, apunta Lamas.
También echaban en falta que no hubiese un repositorio común de mapas, porque más de una vez “necesitábamos uno determinado y nos encontrábamos con discrepancias en la información”.
Fue así como en el año 2008 se fraguó la idea que dos años más tarde vio la luz como ikiMap, una red social en la que trabaja un equipo de cinco personas y que cuenta con más de 6.000 usuarios, el 60% de ellos en España. Durante estos días, el mapa de las acampadas de Democracia real ya en toda España está recibiendo más de 80.000 visitas. Con motivo de su primer aniversario, ikiMap ha puesto en marcha un concurso de creación de mapas por parte de los usuarios, cuyo premio es un iPad2.
En cuanto al futuro de las redes sociales, Alejandro Lamas destaca su rápida implantación en todo el mundo y sobre todo que “con cada nueva tecnología llegan a más gente y de una forma más rápida”. Por eso considera “demasiado arriesgado pronosticar qué puede pasar dentro de tres o cuatro años; la tecnología va demasiado rápido”. Lamas, que está en contacto con otros emprendedores, ve una gran dosis de creatividad entre los jóvenes gallegos; “el talento existe y se está plasmando en muchas iniciativas”, asegura.
Pleiteando desde Lugo
“Las redes sociales han llegado para quedarse, no es un fenómeno pasajero. Y además su futuro pasa por la especialización”. Así se expresa el abogado lucense Rodolfo Alonso Abella, especializado en nuevas tecnologías, y que hace tres años puso en marcha la red social Pleiteando.com.
Con tres personas en la oficina y un equipo externo de otras tres, así como un par de colaboradores, Pleiteando nació como una red social, aunque ahora está evolucionando para convertirse en aplicación web social. Rodolfo Alonso resume así los objetivos de la empresa: “En primer lugar, facilitar el contacto entre profesionales y particulares. Un segundo objetivo es el de crear una plataforma capaz de realizar actos con plena validez legal. Y en tercer lugar, realizar tareas de arbitraje y mediación, que en la actualidad se están potenciando para evitar el colapso en los juzgados”.
Rodolfo es consciente de que trabajan en un sector muy tradicional y que está evolucionando poco a poco. Y ese es el ritmo que sigue también Pleiteando, que en la actualidad tiene más de 2.000 usuarios en la parte social y unos 300 clientes de pago. Este abogado de Lugo añade que están “muy contentos” y dispuestos a seguir evolucionando para “ayudar a los ciudadanos a resolver cuestiones y ofrecer información actualizada, ya que por ahí debe pasar el futuro de las redes especializadas como la nuestra”.
Otra red social especializada gallega es Redelibros.com, puesta en marcha hace unos meses por los vigueses Xosé Rodríguez Lois, Fran Zabaleta y Gonzalo Pérez Nieves. Se trata de una plataforma ideal para estar al día en las novedades de literatura gallega, tanto para editores, autores y libreros. Ofrece fichas de libros, críticas, opiniones y promociones de eventos.
Alberto Lázaro es un joven ingeniero industrial que ha llegado al mundo de las redes sociales a través del mundo de las franquicias y del marketing. Tras crear su propia consultora en 2004, Marko Consultores, elaboró un programa de gestión de ventas en franquicias y ahora es el responsable de Tuapli.com, una plataforma para alquiler de aplicaciones de Facebook.
“Lo que hacemos es ayudar a las empresas que quieren estar en Facebook —comenta Alberto Lázaro—; les ofrecemos las herramientas, las aplicaciones necesarias para estar presentes en la mayor red social del mundo, con 600 millones de usuarios”. Las empresas gallegas se están incorporando a este nuevo escaparate comercial, “desde las grandes marcas a las más pequeñas, que también tienen su oportunidad de llegar a nuevos clientes”, añade Lázaro.


