Libertad, independencia y pluralidad son los tres principios que han gobernado la forma de hacer periodismo de los medios de comunicación de Prensa Ibérica durante sus cuarenta años de existencia.

La jerarquía concedida a estos valores en el seno de nuestro grupo, unida a la apuesta sin fisuras por una información regional y local de calidad como seña de identidad, nos ha brindado en este tiempo una gran oportunidad de crecimiento y expansión. Prensa Ibérica es hoy, gracias al trabajo de nuestros profesionales, a la confianza de los lectores y a la fidelidad de los anunciantes, uno de los principales grupos de comunicación en España.

Todo empezó en 1978 cuando, con gran visión empresarial, Javier Moll y Arantza Sarasola se embarcaron en una apasionante aventura periodística con la adquisición de Prensa Canaria, editora de La Provincia y Diario de Las Palmas. Aquella operación fue el origen de un grupo de comunicación que en 1984 dio el salto a la península y comenzó a extender su presencia por varias comunidades autónomas a través de cabeceras históricas o de nuevos periódicos.

Asturias fue ese mismo año, con la incorporación de La Nueva España, nuestra primera parada. Le siguió la Comunidad Valenciana, con la adquisición de los diarios Levante de Valencia e Información de Alicante. Y poco después, Prensa Ibérica fijó Galicia como una de sus prioridades al sumar a su red de medios en 1986 Faro de Vigo, diario decano de la prensa en España, y al lanzar en el año 2000 La Opinión de A Coruña.

Nuestro compromiso con Galicia y nuestra contribución a su desarrollo económico, social y cultural se materializan en nuestra inequívoca vocación de servicio a los ciudadanos gallegos a través de una información fiable que acerca a los lectores cuanto acontece en su realidad más próxima y que aporta las claves para decodificar con rigor la actualidad regional y local, sin menoscabo de la información nacional e internacional más relevante.

El afán por innovar y nuestra determinación para adaptarnos, sin perder las esencias, a los avances que propician las nuevas tecnologías es, sin duda, otro de los rasgos que nos definen. El miedo al cambio no es parte de nuestra genética.

Son solo cuarenta años los que han transcurrido entre 1978 y 2018, pero parecen muchos más si consideramos que este tiempo ha supuesto todo un cambio de era en el campo de la comunicación social.

En la década de los ochenta había cabinas de teléfono por las calles, utilizábamos en casa teléfono de disco con dial de dedo y llamábamos “conferencia” a cualquier llamada realizada a otra provincia, mientras en la oficina se popularizaba el uso del fax. Hoy, los españoles vamos con un teléfono móvil en la mano, navegamos a diario por Internet, mandamos mensajes por whatsapp -el sms nos parece incluso obsoleto- y vivimos felizmente atrapados en las populares redes sociales.

Internet ha cambiado las reglas del juego en nuestro entorno laboral, ha modificado nuestra manera de relacionarnos con otras personas, ha variado el modo en que accedemos a la información y ha generado nuevas tendencias de ocio y consumo. En muy pocos años, la revolución digital ha logrado transformar nuestro mundo y nuestra existencia.

El 92% de los españoles que hoy utilizan Internet se conectan a través del teléfono móvil; cuatro de cada cinco acceden a diario a las redes sociales y siete de cada diez navegan por Internet durante más de dos horas al día. Estas cifras, que corresponden a un informe presentado este mismo año por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación , son elocuentes y reflejan la catarsis digital que la Humanidad experimenta en los albores del tercer milenio. Este mismo estudio concluye que hoy casi la mitad de los internautas españoles -el 47%- asegura que “no podría vivir sin Internet en el móvil”.

Prensa Ibérica lleva años analizando los cambios que operan en la sociedad para adaptarse a ellos y, valiéndose de los avances tecnológicos, ofrecer a los lectores la mejor información. En la actualidad, el grupo está inmerso en un ambicioso proceso de transformación, en el que invertimos sin escatimar tiempo, recursos y talento, que nos está permitiendo aprovechar las grandes oportunidades que brindan los entornos digitales.

“El afán por innovar y nuestra determinación para adaptarnos, sin perder las esencias, a los avances que propician las nuevas tecnologías es, sin duda, otro de los rasgos que nos definen. El miedo al cambio no es parte de nuestra genética”

La generalización del teléfono móvil como un dispositivo que nos acompaña a todas partes y que no solo empleamos para efectuar llamadas sino también para conectarnos a Internet, interactuar en las redes sociales o consumir todo tipo de productos y servicios -entre ellos, las noticias- representa en la actualidad una revolución que alcanza a todas las esferas de nuestra vida.

En Prensa Ibérica, atentos a todos estos cambios, apostamos por el conocimiento de la audiencia para, a partir del análisis de datos, entender mejor sus preferencias, sus gustos, sus intereses y sus necesidades. Sabemos que solo así seremos capaces de ofrecer la mejor información y ser realmente útiles al ciudadano.

Hoy somos una compañía multimedia que en los últimos años ha potenciado con éxito sus diarios digitales hasta superar en la actualidad los 34 millones de usuarios web y los 170 millones de páginas vistas al mes.

Nuestras redacciones, que dan por superada la distinción clásica entre “periodista de papel”, “periodista digital” o “periodista de televisión”, acuden a un concepto de “periodista integral” que se caracteriza esencialmente por producir contenidos de alta calidad que después se difunden a través de diferentes canales.

La integración de una sólida dinámica de producción audiovisual en nuestra organización del trabajo es buena prueba del esfuerzo de transformación que realizan nuestros profesionales. Los diarios de Prensa Ibérica producen en la actualidad unos 2.000 vídeos al mes que generan más de dos millones de reproducciones. En papel, en digital o en vídeo, lo importante no es el soporte sino la capacidad de elaborar información de calidad y rescatar historias dignas de ser contadas.

La apuesta por la información en papel como medio que ofrece al lector información, análisis y opinión de calidad en un relato ordenado y coherente de la actualidad, el impulso definitivo dado a nuestras ventanas digitales, la potenciación de nuestra dimensión audiovisual y reafirmación de nuestros medios como exponentes de la información regional y local son nuestros principales argumentos para encarar el futuro con ilusión y optimismo.