E ditorial Prensa Ibérica cumple 40 años y, si eso es siempre una buena noticia, en este caso, además, constituye una aventura apasionante, en la medida en que las cabeceras que integran el grupo han sido testigos de excepción y narradoras del gran salto experimentado por nuestro país en estas cuatro décadas en las que estrenamos democracia, constitución, autonomías…, en las que experimentamos un progreso económico y social, y una transformación modernizadora sin parangón en nuestra historia, a todos los niveles, en la que todavía estamos inmersos.

Como no podía ser de otra manera, A Coruña no ha sido ajena a estos cambios que, conforme pasaban los años, se han vuelto más rápidos y más exigentes. Pero esta ciudad ha sabido estar a la altura, como siempre lo ha hecho. A Coruña es una ciudad cosmopolita, activa, generadora de riqueza, inquieta… una ciudad que está en el mapa por mérito propio, a pesar, o gracias, precisamente, a su singular geografía y situación periférica.

Desde los diferentes puntos de vista que me ha brindado mi trayectoria profesional y, singularmente, desde la presidencia de la Cámara de Comercio que ocupo en la actualidad, tengo el privilegio no solo de gozar de una perspectiva de excepción de esta transformación económica, sino de aportar un grano de arena a través del impulso que la entidad viene prestando al tejido empresarial de su demarcación, en un compromiso inquebrantable con el progreso y el desarrollo de A Coruña y los ayuntamientos del área. Con esta perspectiva, y desde una posición que nos permite pulsar el día a día la realidad económica coruñesa, esta entidad se ha posicionado ante las Administraciones Públicas para defender los intereses del tejido empresarial de la zona, ha servido como vehículo para trasladar las inquietudes de los empresarios y, por supuesto, para aportar valor a través de iniciativas y propuestas de índole diversa orientadas a mejorar las condiciones de trabajo de nuestras empresas.

En este marco, históricamente la Cámara de A Coruña se ha volcado en la reclamación de unas infraestructuras de calidad que permitiesen a las empresas del área competir en igualdad de oportunidades con cualquier otra empresa de Galicia, de España y del mundo. A lo largo de estos cuarenta años, nos hemos alineado con el interés de la ciudad y de su tejido empresarial para luchar por una autopista de calidad, por el desarrollo del puerto y el aeropuerto, fundamentales para el desarrollo económico del área, por la tercera ronda, por un ferrocarril competitivo que nos conecte en tiempos y forma con el resto de España, etc. Los avances han sido enormes, pero no somos conformistas y vamos a seguir luchando y aportando todo lo que esté en nuestra mano, para que en este proceso de transformación en el que estamos inmersos, A Coruña se sitúe en una posición de vanguardia, acorde con el esfuerzo colectivo de un área que constituye el principal polo económico de Galicia, con el 42% del PIB gallego.

Mirando al futuro, una de las grandes apuestas de esta Cámara, además de la internacionalización de nuestras empresas, y uno de mis empeños personales en esta etapa como presidente de la entidad, es la puesta en marcha de un Plan de Promoción Industrial que contribuya a potenciar un sector que ha venido perdiendo peso en el área coruñesa y que, a mi juicio, constituye una pieza clave en el desarrollo de la economía y en la generación de empleo de calidad. Desde esta atalaya que me brinda LA OPINIÓN, aprovecho para hacer un llamamiento a todas las organizaciones implicadas, administraciones y empresas, para aunar esfuerzos y remar juntos en la misma dirección, la dirección del progreso de A Coruña en el marco de una economía globalizada, moderna y cambiante que requiere un cambio de paradigma: la inmersión en la llamada industria 4.0, el impulso de nuestro desarrollo endógeno, la atracción de inversiones que permitan el desarrollo de iniciativas de valor en nuestro territorio…

La Cámara de Comercio está en ese camino, como lo estoy yo mismo, al servicio de la ciudad y de la conurbación de los ayuntamientos del área, de su tejido empresarial y de su desarrollo económico, para abundar en esa transformación en la que estamos inmersos y que se antoja un camino apasionante en el que, estoy seguro, encontraremos, como siempre lo hemos hecho, a LA OPINIÓN de A Coruña y a Editorial Prensa Ibérica.