En 1978 los españoles, inmersos en aquello que los historiadores llaman Transición, nos propusimos construir un nuevo tiempo aferrándonos al sueño colectivo de libertad, justicia, igualdad y pluralismo. El país se transformaba al compás de un complejo proceso de apertura política que los españoles vivíamos con impaciencia, ilusión y no poca incertidumbre.

Ese año aprobamos una nueva Constitución que daba origen a la España de las Autonomías y que abría la puerta a la redacción del Estatuto de Galicia y al reconocimiento de esta comunidad autónoma como nacionalidad histórica. Por aquel entonces, los gallegos discutían con pasión si la capital de la región debía ser A Coruña o Santiago.

La ratificación en referéndum de la Carta Magna, que consagraba en su artículo 20 la libertad de prensa, se celebró el 6 de diciembre de 1978. Ese mismo día se adquirió por nuestro grupo Prensa Canaria, la editora de La Provincia y Diario de Las Palmas. Iniciábamos una nueva andadura que marcaría desde entonces nuestro rumbo vital y profesional, y que ahora celebra su 40 aniversario.

En 1984 expandimos nuestro proyecto a la península al adquirir, en la subasta de los Medios de Comunicación del Estado, La Nueva España de Asturias, Información de Alicante y Levante de Valencia. Dos años más tarde, llegábamos a Galicia para incorporar al grupo Faro de Vigo, diario decano de la prensa en España.

Y fue en los estertores de un siglo y en los umbrales de otro cuando nació LA OPINIÓN A CORUÑA, un diario con personalidad lanzado en el año 2000 por Prensa Ibérica para informar a los ciudadanos de A Coruña y defender sus intereses. El diario, que es el único de la ciudad que tiene su sede en el corazón histórico, incluyó desde su origen como ámbito de cobertura y difusión a los diez municipios que conforman esa gran área metropolitana que llamamos Gran Coruña y que suman medio millón de habitantes.

Las páginas de La Opinión vieron la luz justo cuando el mundo de la comunicación iniciaba un fenómeno de transformación sin precedentes que, desde entonces, se visualiza en las incertidumbres y las oportunidades que generan el tránsito de lo analógico a lo digital y la potencial globalización de los mensajes.

LA OPINIÓN A CORUÑA ha hecho siempre gala de un periodismo valiente y de calidad, que es cómplice únicamente de la verdad y de sus lectores, a los que gracias a una pertinaz vocación de servicio, coloca en el centro de su pensamiento

Inspirado por los valores y principios que desde sus orígenes han guiado a Prensa Ibérica, el periódico coruñés elaboró en el año 2010 —en su décimo aniversario— un interesante decálogo de compromisos con los lectores. El enunciado del segundo de ellos decía así: “Nos proponemos ofrecer una información rigurosa, contrastada y veraz, obtenida por medios honrados y que ayuden a comprender e interpretar la realidad”.
LA OPINIÓN A CORUÑA ha hecho siempre gala de un periodismo valiente y de calidad, que es cómplice únicamente de la verdad y de sus lectores, a los que, gracias a una pertinaz vocación de servicio, coloca en el centro de su pensamiento.

Tras el accidente del Prestige, el petrolero cuyo hundimiento provocó en 2002 el derramamiento de 77.000 toneladas de fuel sobre las costas gallegas, nuestro diario se desmarcó de la versión oficial que minimizaba las consecuencias de aquella catástrofe medioambiental. La Opinión cuestionó desde el primer momento la ubicación del puerto exterior y, sobre todo, que esta infraestructura fuera costeada con la venta de los terrenos de la fachada marítima para construir 4.000 viviendas en pleno centro de la ciudad. El convenio se firmó finalmente en 2004, pero el tiempo nos dio la razón. Hoy, catorce años después, existe un gran consenso ciudadano acerca de que el Ayuntamiento debe recuperar los terrenos del puerto interior y participar en el diseño de la fachada marítima.

George Orwell dejó escrito que “el periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”.

Y es verdad que, en el transcurso de estos cuarenta años, los diarios de Prensa Ibérica han perdido a veces oportunidades de negocio por no plegarse a los intereses de determinados poderes, pero también es verdad que estamos orgullosos de ello y que ha sido nuestra obstinación por la verdad y por el libre ejercicio profesional la que ha otorgado a nuestros medios la credibilidad de la que hoy gozan.

En el 40 aniversario de Prensa Ibérica quiero reafirmar la independencia con la que siempre han desarrollado su actividad los profesionales de las diecisiete cabeceras impresas y digitales que integran nuestro grupo. La libertad en el ejercicio de su labor es, sin duda, indispensable para garantizar a los ciudadanos la mejor información. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, los verdaderos artífices del día a día del medio son los periodistas; el editor es el que facilita la intendencia para hacerlo realidad”.

En el 40 aniversario de Prensa Ibérica quiero reafirmar la independencia con la que siempre han desarrollado su actividad los profesionales de las diecisiete cabeceras impresas y digitales que integran nuestro grupo

Concluyo estas líneas expresando mi más sincera gratitud a todos los profesionales que con su esfuerzo y dedicación, a lo largo de estas cuatro décadas, han contribuido a engrandecer el nombre de Prensa Ibérica y el de cada una de sus diecisiete marcas. Extiendo, por supuesto, este agradecimiento a todos nuestros lectores y anunciantes. Sin ellos no habríamos llegado nunca hasta aquí.